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De un vistazo

Compuesto: 1781

Orquestación: 2 flautas, 2 oboes, 2 fagotes, 2 trompas, 2 trompetas, timbales y cuerdas

Primera actuación de la Filarmónica de Los Ángeles: 11 de septiembre de 1976, Calvin Simmons dirigiendo.

Sobre esta pieza

Aunque Mozart no estaba satisfecho con sus honorarios, el encargo que recibió en 1780 de una nueva ópera para el tribunal electoral bávaro de Múnich supuso, no obstante, un importante golpe de prestigio para el joven compositor. Llegó en un momento muy oportuno, tras años de creciente frustración en Salzburgo y decepciones en la búsqueda de trabajo en el extranjero. 

Mozart llegó a Múnich a principios de noviembre, con parte de la ópera ya redactada. El tema de Idomeneo (un rey cretense regresa a casa de la guerra de Troya, con un voto fatal) procedía sin duda de la corte, pero probablemente fueron Mozart o su padre quienes eligieron a su colega de Salzburgo Giambattista Varesco para escribir el libreto. Éste se basó en fuentes francesas anteriores, y pronto quedó claro que había demasiado.  

A lo largo de los ensayos se sucedieron los recortes y las revisiones, y la última música en completarse fue una secuencia de danza. "Hasta ahora he estado ocupado con esas malditas danzas -Laus Deo (Alabado sea Dios)-, he sobrevivido a todo", escribió Mozart a su padre el 18 de enero de 1781. La obra se estrenó once días después. 

Uno de los principales atractivos de este encargo era la oportunidad de escribir para una orquesta grande y consumada, la famosa banda de Mannheim, ahora residente en Múnich con su mecenas. Mozart desplegó esas fuerzas con inventiva y brío característicos en la Chacona que constituye la parte principal de la música del ballet. No se trata de una chacona en el sentido barroco, sino más bien en el estilo rondó francés, con un tema principal brillante y ceremonial (tomado de una ópera de Gluck) bailado por toda la compañía que alterna con secciones más suaves y sensuales bailadas por solistas o parejas. -John Henken