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De un vistazo

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Compuesta: 1893-1896 ; revisada en 1897 y 1939

Duración: c. 48 minutos

Instrumentación: 2 flautas (la segunda hace las veces de flautín), 2 oboes (el segundo = corno inglés), 2 clarinetes (el segundo = clarinete bajo), 2 fagotes, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (bombo, platillos, glockenspiel, platillo suspendido, pandereta, triángulo, tambor repicador), arpa y cuerdas

Primera interpretación de la Filarmónica de Los Ángeles: 19 de abril de 1991, Esa-Pekka Salonen

Sobre esta pieza

La Suite de Lemminkäinen es una colección de cuatro poemas sinfónicos, compuestos originalmente entre 1893 y 1896, revisados en varias ocasiones y publicados en su conjunto en 1954. Tres de los poemas se basan en una leyenda del Kalevala que narra las aventuras de Lemminkäinen, el chamán masculino más genuino de la poesía narrativa finlandesa. El cuarto poema sinfónico, El cisne de Tuonela, tiene su origen en una obertura que Sibelius compuso para su ópera La construcción del barco, una obra que acabó fracasando. Las ideas musicales esbozadas para la ópera parecen haber acabado también en otros movimientos de la suite.

El orden de los cuatro movimientos de la Suite de Lemminkäinen no sigue el desarrollo de los acontecimientos del Kalevala, lo que significa que Sibelius, siguiendo el ejemplo de Liszt, utilizó la poesía de forma libre como fuente de inspiración y para crear un efecto atmosférico, reinterpretándola en términos puramente musicales. No obstante, la suite se desarrolla de la siguiente manera.

Lemminkäinen y las doncellas de la isla: En el primer episodio, «Lemminkäinen, lleno de alegría, apuesto héroe, Kaukomieli», perseguido por la gente de Pohjola, abandona el hogar paterno, navega hacia mar abierto y llega a la costa de una isla. «Entonces el juglar, Lemminkäinen, vagó por las aldeas de la isla, para alegría de todas las vírgenes, de todas las doncellas de trenzas entrelazadas». Temáticamente, este primer movimiento se corresponde con Don Juan (1889) de Richard Strauss.

El cisne de Tuonela: Sibelius describió el escenario de la segunda parte escribiendo en la partitura: «Tuonela, la tierra de la muerte, el infierno de la mitología finlandesa, está rodeada por un gran río de aguas negras y una corriente rápida, en el que el cisne de Tuonela se desliza majestuosamente, cantando».

Lemminkäinen en Tuonela: Lemminkäinen le pide la mano a la hija de Louhi, la señora de Pohjola. Louhi le impone tres pruebas que debe superar, siendo la última cazar el cisne del río de Tuonela, que separa el mundo de los vivos del mundo de los muertos. Pero antes de que Lemminkäinen vea al cisne, un pastor lo mata, lo descuartiza y arroja su cuerpo al río. Al enterarse de la muerte de su hijo, la madre de Lemminkäinen sale en su búsqueda, recoge sus restos del río, los une y lo revive.

El regreso de Lemminkäinen: Este episodio final de la suite se basó en la runa 30 del Kalevala, y los versos correspondientes aparecían impresos en algunas ediciones de la partitura de Sibelius:

Entonces el vivaz Lemminkäinen,
él, el apuesto Kaukomieli,
construyó caballos con su propio esfuerzo,
corceles negros forjados a partir de la adversidad,
riendas tejidas con días de maldad,
sillas de montar hechas con sus penas secretas, 
Luego montó sobre el lomo de su caballo,
Y cabalgó en su viaje,
A su lado, su fiel Tiera,
Y a lo largo de las costas viajó,
Por las costas arenosas avanzó,
Hasta que llegó a su tierna madre,
Llegó a la anciana mujer.
(Traducción al inglés de W.F. Kirby)

Aunque la suite tiene un hilo narrativo difuso, podemos considerar la Suite de Lemminkäinen más una expresión de música absoluta que programática; y los poemas individuales se corresponden, a grandes rasgos, con los movimientos de una sinfonía: «Lemminkäinen y las doncellas de la isla» a un allegro de sonata, «El cisne de Tuonela» a un movimiento lento, «Lemminkäinen en Tuonela» a un scherzo y «El regreso de Lemminkäinen» a un rondó final. Pero, a diferencia de los movimientos de una sinfonía, cada poema se siente completo por sí solo, interpretado sin los demás.

En el arte finlandés, la década de 1890 fue una época marcada por el simbolismo y el Art Nouveau. El movimiento simbolista ponía el énfasis en la expresión inmediata y personal, en contraposición al mundo objetivo del realismo y el naturalismo. La estética del Art Nouveau se oponía a la rigidez del clasicismo y se basaba en la imitación de las formas naturales, especialmente las de las plantas y los animales. La Suite Lemminkäinen es la manifestación más importante de estas corrientes en la música finlandesa. Su simbolismo proviene del mundo mítico del Kalevala, y sus técnicas —la inestabilidad de la armonía, una línea musical que fluye libre y rapsódicamente pero que obedece a una estricta disciplina interna, y una red excepcionalmente rica de desarrollos asociativos casi imperceptibles— presentan similitudes sorprendentes con los principios del Art Nouveau.

—Ilkka Oramo