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Compasión por los monstruos 

Para muchos aficionados al cine y la televisión, la música de Michael Giacchino ha marcado el siglo XXI. Al son de su música, los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic se aferraron a la vida en «Perdidos»; la historia de amor de Carl y Ellie floreció ante nuestros ojos llenos de lágrimas en «Up»; Remy, la rata, se convirtió en Remy, el chef, en «Ratatouille»; el joven Spock se encontró con su yo más maduro y sabio en «Star Trek»; y, este mismo verano, Spider-Man se salvó a sí mismo y salvó a la ciudad de Nueva York en «Brand New Day». En cada pueblo, isla y galaxia que ha plasmado en música, Giacchino ha demostrado una curiosidad abierta y una devoción por cuestionar las suposiciones. Cinéfilo desde su juventud, Giacchino estaba destinado a trabajar en el cine. Y aunque ha tenido la oportunidad de trabajar en muchos géneros, en múltiples medios y junto a algunos de sus héroes, su espíritu aventurero y su pasión por la dirección le impulsan a emprender nuevos y ambiciosos proyectos. 

El programa de esta noche comienza con un avance resumido del primer musical de Giacchino, *Headless*, una versión rockera de *La leyenda de Sleepy Hollow*, de Washington Irving. Para su incursión en el teatro musical, Giacchino se asoció con las compositoras Kate Anderson y Elyssa Samsel. El trío se conoció en 2017 en el D23: The Ultimate Disney Fan Event, mientras Giacchino promocionaba la película Coco y Anderson y Samsel promocionaban *La aventura de Olaf en Frozen*. Conectaron al instante, tal y como cuenta Samsel: «Estaba destinado a ser así... Enseguida nos dimos cuenta de que teníamos el mismo sentido del humor». El trío ha colaborado en varios proyectos desde su fortuito encuentro; sin embargo, *Headless* ya estaba en marcha mucho antes de que se conocieran. 

«Me ha obsesionado Sleepy Hollow desde que era niño, cuando vivía en Nueva York», dijo Giacchino. «Me pasaba los fines de semana subiéndome al tren y yendo a Sleepy Hollow... Empecé a conocer a un montón de gente de la sociedad histórica y a los chicos que trabajaban en el cementerio —el cementerio de Sleepy Hollow— y me contaban todas esas historias y me daban toda esa información. Estaba totalmente obsesionado con ello».  

La carrera de Giacchino se caracteriza por un interés genuino por los incomprendidos. Por eso le encantaban los cómics de monstruos de niño, y por eso le cautivó hace mucho tiempo una historia de fantasmas sobre un soldado de la Guerra de la Independencia que buscaba su cabeza. Aunque muchos artistas han adaptado la historia del ambicioso Ichabod Crane y del trágico Jinete sin Cabeza, bajo la dirección empática y juguetona de Giacchino, *Headless* abre un nuevo capítulo para los habitantes de Sleepy Hollow. «Washington Irving era un escritor descarado», afirmó. «Se tomaba grandes libertades, y nosotros tomamos eso como una pista sobre cómo debemos abordar esta versión. Nos hemos tomado grandes libertades con su material, nos lo hemos pasado muy bien y hemos intentado modernizarlo de una forma que resulte cercana al público».  

Cuando se les preguntó cómo veían los tres artistas sus respectivos papeles, Giacchino respondió: «Decidimos ser simplemente como una banda». El trío compartió la responsabilidad de la composición y la letra. Su lema a lo largo de todo el proyecto fue «¿Qué haría Alex Timbers?», en referencia al guionista y director ganador de un premio Tony, creador del musical *Bloody Bloody Andrew Jackson* y de muchos otros éxitos de Broadway. Al equipo le atrajo la mezcla que propone Timbers de teatro tradicional, espectacularidad del rock ‘n’ roll, diálogos trepidantes dirigidos directamente al público y un sinfín de guiños subversivos. «Creo que realmente estamos tomando todas esas ideas y metiéndolas en [Headless] tanto como podemos», afirmó Giacchino. 

A través de una selección de canciones, el público de esta noche podrá disfrutar de un adelanto de la producción completa que está por llegar. Como director, Giacchino está ideando efectos visuales ambiciosos: «Espero que sea a lo grande, ruidoso y impactante... Musicalmente, va a ser una combinación de The Beatles y Green Day». Headless pone de manifiesto los puntos fuertes de Giacchino: su capacidad para mezclar el terror con el humor y los cuentos antiguos con nuevas sensibilidades. Anderson afirmó: «Me entusiasma mucho el espíritu divertido que tiene este espectáculo. Aunque tiene matices oscuros y espeluznantes y transmite cierta emoción, es realmente muy divertido». 

Tras el intermedio llega el debut como director de Giacchino, *Werewolf by Night*—bueno, su debut oficial como director—. Aunque lleva dirigiendo desde la infancia —su cámara Super 8 nunca se separó de él—, Giacchino perdió la práctica en este oficio a medida que despegaba su carrera como compositor. Echaba de menos estar detrás de la cámara, así que empezó a rodar cortometrajes con amigos, como Patton Oswalt, y los subía a YouTube. El presidente de Marvel, Kevin Feige, que había trabajado con Giacchino en *Doctor Strange* y en las películas de *Spider-Man*, se fijó en los cortometrajes y se acercó a él para preguntarle: «¿Echas de menos hacer películas?». Tras la respuesta afirmativa y rotunda de Giacchino, Feige le explicó que había un servicio de streaming en pleno auge (Disney+) que necesitaba nuevas historias. Le ofreció a Giacchino la oportunidad de crear algo que fuera totalmente suyo. 

«Werewolf by Night» es la historia que cautivó en su juventud a Michael Giacchino, un apasionado de los monstruos, y a su hermano, Anthony. Mientras sus amigos se afanaban en hacerse con cómics de Spider-Man, Superman y Los Vengadores, los Giacchino se quedaban pegados a la pantalla viendo las emisiones de «Creature Double Feature» desde Filadelfia. Cada vez que se encontraba en una tienda de cómics, Michael tenía por costumbre llevarse cualquier título relacionado con los monstruos. 

«Werewolf» comienza con Jack Russell (Gael García Bernal) y otros cuatro cazadores de monstruos reuniéndose para llorar la pérdida de su líder, Ulysses Bloodstone. El funeral se convierte en una caza competitiva, cuyo ganador se convertirá en el nuevo líder de su coalición. Sin embargo, Jack no es lo que parece. Como homenaje a los especiales televisivos de la juventud del director —como *It’s the Great Pumpkin, Charlie Brown*—,*Werewolf* tiene una duración compacta de 50 minutos, y la música recuerda a las bandas sonoras de las películas de monstruos favoritas de Giacchino (*Godzilla* y *Frankenstein*, por citar algunas). También comparte un parentesco con una de sus anteriores bandas sonoras de monstruos: *Cloverfield*. Ambas bandas sonoras cuentan con una etérea voz de soprano, y al ser preguntado sobre este nexo común, Giacchino afirmó: «Creo que hay algo muy puro en esa textura, y quiero evocar algo puro del personaje, para que no sea solo un “GRRR” cada vez que vemos al hombre lobo o a Jack. Siento que hay una pureza y una honestidad auténticas en una sola voz». 

Esta tierna empatía es la lente a través de la cual Giacchino quiere que veamos a sus monstruos. «Los monstruos no son más que personas con problemas. Ninguno de esos monstruos quiere ser lo que es, y desde luego no quieren que los llamen monstruos. Es una etiqueta horrible que les han puesto». Salvo en momentos de legítima defensa, los monstruos de *Werewolf* nunca muestran violencia hacia los demás personajes. 

¿Considera Giacchino que su trabajo como director y compositor son dos caminos distintos o más bien un esfuerzo conjunto? «Me gusta pensar en ellos como un todo», afirmó. «No me gusta separar las cosas. Creo que esta ciudad tiene una pésima costumbre de encasillar a la gente. Probablemente haya gente aquí que esté muy confundida sobre por qué he dirigido algo: “Ese es el tipo de la música; no lo entiendo”. Esas son las cosas más difíciles de superar para los artistas que quieren hacer más, que pueden hacer más». 

Al igual que sus personajes, Giacchino experimenta el choque entre las ideas preconcebidas del mundo exterior y un sentido más auténtico de sí mismo. Esta noche, el creador y narrador nos invita a dejar a un lado las horcas y las antorchas y a acercarnos a sus personajes con la mente y los oídos abiertos.

— Tess Carges y Robert Alexander 

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