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De un vistazo

Duración: c. 18 minutos

Orquestación: 3 flautas (3ª=flauta alto y piccolo), 2 oboes (2ª=corno inglés), 3 clarinetes (3ª=clarinete bajo), 2 fagotes (2ª=contrafagot), 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusión (bombo, cabasa, crótalos, marimba, caja, platillo suspendido, tam-tam, tom-toms, vibráfono, bloque de madera, xilófono), arpa, piano y cuerdas.

Primera actuación de la Filarmónica de Los Ángeles: Primeras actuaciones de la Filarmónica de Los Ángeles.

Sobre esta pieza

Crisálida explora el proceso de dramática transformación física y autodescubrimiento interior. Una crisálida es un caparazón endurecido que envuelve y protege a una mariposa durante su fase más vulnerable, cuando su cuerpo se disuelve por completo y se reforma como un nuevo ser. A lo largo de la obra, la orquesta representa el poder de la naturaleza, la sabiduría del cuerpo, la inevitabilidad del cambio y la incertidumbre de la vida, mientras que el violonchelo encarna a la mariposa naciente, a la vez destruida durante su metamorfosis y al borde de una nueva vida. La obra se divide en dos partes. Al principio, el violonchelo se esfuerza por afirmar su dominio y autoridad sobre la orquesta, resistiendo y protestando contra su mensaje. Se entabla un diálogo o una batalla entre los dos, en la que la orquesta acaba abrumando al violonchelo, que retrocede y empieza a desmoronarse. En la segunda sección, el violonchelo se repliega sobre sí mismo. La trompa, el clarinete, las cuerdas agudas y la escasa percusión sirven de guía, de faro de esperanza, mientras el violonchelo se abre camino hacia la creación de un nuevo significado. En solitario, el violonchelo trabaja y reconstruye el material musical, transmitiendo su propio mensaje melódico. Da la bienvenida a la orquesta al final de la obra, dispuesta a abrazar la vulnerabilidad, la belleza, el poder y la fragilidad de la vida. El violonchelo emerge en su estado transformado, aún no en pleno vuelo, pero en la cúspide de un nuevo comienzo.-Julia Adolphe