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De un vistazo

Compuesto: 1924

Duración: c. 17 minutos

Orquestación: oboe, 2 clarinetes (2=clarinete mi bemol, clarinete bajo), 2 trompas, 2 trompetas, 2 trombones, tuba, trompeta, percusión (batería, glockenspiel, triángulo, gong, bombo, platillos crash, platillos suspendidos, caja, platillos de dedos), piano, celesta, banjo, saxofón alto, saxofón alto/soprano/barítono, saxofón tenor/soprano, cuerdas y piano solo.

Primera actuación de la Filarmónica de Los Ángeles: 1 de febrero de 1982, Michael Tilson Thomas, director de orquesta y solista

Sobre esta pieza

Al ver la ópera en un acto Blue Monday de Gershwin, el director de orquesta Paul Whiteman le encargó que escribiera una pieza de concierto en el lenguaje del jazz para un programa de música americana que pensaba presentar. Gershwin, al principio reacio a aceptar lo que consideraba un reto demasiado difícil, se animó a aceptarlo. Como el compositor explicaría más tarde, "Fue en un tren... donde de repente oí -e incluso vi sobre el papel- la construcción completa de la Rhapsody in Bluede principio a fin. La oí como una especie de caleidoscopio musical de Estados Unidos, de nuestro vasto crisol de razas, de nuestro inigualable entusiasmo nacional, de nuestra locura metropolitana. Cuando llegué a Boston, ya tenía un argumento definido de la pieza, distinto de su sustancia real".  

Rhapsody in Blue se estrenó el 12 de febrero de 1924, con el compositor como solista en la orquestación para banda de jazz de Ferde Grofé. La pieza dejó una huella indeleble en la historia de la música estadounidense, en la fraternidad de compositores e intérpretes serios -muchos de los cuales estuvieron presentes en su estreno- y en el propio Gershwin; su entusiasta acogida le animó a emprender otros proyectos más serios.  

Empezando por ese incomparable y extravagante solo de clarinete, Rhapsody in Blue sigue siendo irresistible, con su vibración rítmica sincopada; su estilo abandonado e insolente, que nos dice más sobre los locos años 20 que mil palabras; y su genuina belleza melódica, teñida de un azul profundo y jazzístico por las séptimas y terceras con bemoles. -Orrin Howard