D'un matin de printemps
De un vistazo
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Compuesto
1917-1918 -
Longitud
unos 5 minutos
Sobre esta pieza
La neumonía bronquial que afectó a Lili Boulanger a los dos años de edad le provocó problemas de salud constantes y una vida que duró menos de 25 años. Sus padres, así como su famosa y muy respetada hermana, la profesora y director de orquesta , eran músicos de formación y en activo. Ella también demostró un talento musical extraordinario, que su dedicada familia se esforzó por fomentar en todo momento. Cuando ganó el prestigioso Prix de Rome a los 19 años —fue la primera mujer en ganarlo en la categoría de música—, la noticia acaparó los titulares internacionales. Su estado físico limitó gravemente su capacidad para satisfacer la creciente demanda de su música. Creó un catálogo musical reducido, pero siempre intrigante y atractivo, que, en palabras de Claude Debussy, «ondula con gracia». Incluye canciones y obras corales, piezas piano de cámara, y un puñado de composiciones orquestales.
Compuso las obras complementarias *D’un soir triste* (Una tarde melancólica) y *D’un matin de printemps* (Una mañana de primavera) en 1917 y 1918. Poco después de componer las versiones originales para pequeño conjunto, las transcribió para orquesta. Por desgracia, fueron las últimas piezas que escribió de su puño y letra. Los manuscritos, con sus minúsculas notas, delatan la creciente gravedad de su enfermedad.
Entre ambas obras se abre un enorme abismo emocional. «D’un soir triste» tiene un ambiente casi fúnebre y una paleta de colores oscuros, y va creciendo hasta alcanzar varios clímax intensos. Quizá refleje la conciencia que tenía Boulanger de que la muerte era inminente. «D’un matin de printemps», muy más breve y en marcado contraste, es dulce, juguetona y de orquestación transparente.
-Don Anderson