Danza sagrada y danza profana
arreglo de Fabrice PIERRE
De un vistazo
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Longitud
10 minutos
Sobre esta pieza
El compositor francés Claude Debussy no se conformó con el statu quo musical de su época y, en virtud de los instintos progresistas que albergaba, se situó a la vanguardia de la vanguardia parisina de la década de 1890. El compositor francés Claude Debussy no se conformó con el statu quo musical de su época y, en virtud de los instintos progresistas que albergaba, se situó al frente de la vanguardia parisina de la década de 1890. Creador totalmente original, Debussy inició un estilo musical tan especial e individual que, a pesar de su enorme influencia en el pensamiento musical del siglo XX, siguió siendo prácticamente de su propiedad exclusiva.
Ese estilo, considerado por los críticos de la época como la contrapartida musical del pictorialismo vago y sugerente de los artistas visuales de la nueva ola francesa, fue etiquetado como "Impresionismo". Aunque Debussy protestó por el uso del término (pero lo aplicó en ocasiones al describir una u otra de sus piezas), sigue siendo la palabra operativa -y adecuada- para caracterizar la elusiva imaginería auditiva de las obras del compositor. Tras definir este lenguaje musical distintivo a principios de la década de 1890 con piezas como el Preludio a la tarde de un fauno, Debussy lo perfeccionó en los años siguientes, convirtiéndolo en su único medio de expresión.
Danse sacrée et danse profane para arpa y cuerdas, traducida como "Danza sag rada Danza profana", fue compuesta en 1904 y es representativa del estilo plenamente formado de Debussy. Fue encargada por la firma Pleyel, que la quería para utilizarla en concursos relacionados con una clase de arpa cromática recién inaugurada en el Conservatorio de Bruselas. (La capacidad del arpa para hacer sonar los tonos contiguos más cercanos -los tonos cromáticos- se consigue mediante el uso de siete pedales situados en la base del instrumento).
Los títulos de Debussy para lo que en realidad son dos piezas interpretadas sin pausa sugieren un poco más de contraste musical del que realmente existe. Se trata de una música benigna y encantadora que fluye en remolinos modales cromáticos, quizá un poco más celestial en la Sacra que en la Profana, provocativamente pagana, pero singular en sus lavados de preciosos sonidos impresionistas.
- Orrin Howard