Impromptus D. 899, n.º 2 y n.º 3 (Op. 90, n.º 2 y n.º 3)
Sobre esta pieza
Schubert compuso ocho Impromptus, en dos series, todas en 1827; cinco de las ocho están en tonalidades mayores, incluidas las dos piezas que se escuchan esta noche. Por mala suerte para Schubert, vivió prácticamente toda su vida a la sombra de ese gigante de su reino de Viena que es Ludwig van Beethoven. Admirado por el maestro cuando el joven tenía 19 años, Schubert se recuperó más tarde de su ataque de beethovenitis y a partir de entonces se mantuvo fiel a su propia individualidad, mucho más suave y lírica que la de Beethoven.
A la hora de escribir el primero de sus Impromptus (un año antes de su propia muerte), Schubert dominaba plenamente su propia identidad creativa. Como compositor para piano, esto significaba explotar la sonoridad del teclado como puro color en múltiples tonos, y utilizar cambios repentinos e inesperados de tonalidad como elemento crucial de su lenguaje expresivo.
-Orrin Howard
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