La muerte del ángel
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Sobre esta pieza
Nacido en mardel Plata, Piazzolla emigró a Nueva York con su familia, donde creció en el Lower East Side. Los deportes y otras actividades le interesaban mucho más que el tango, la música de su padre. El regalo de un bandoneón comenzó a cambiar eso, sin embargo.
"El primer bandoneón que tuve me lo regaló mi papá cuando tenía ocho años", recordó Piazzolla en una versión del hecho, aunque también dijo que fue a los nueve. "Me lo trajo envuelto en una caja, y yo estaba feliz, creyendo que eran los patines que había pedido muchas veces. Sin embargo, era engañoso. En lugar de los patines, me encontré con un aparato que no había visto en mi vida. Papá sáb. se sentó en una silla, colocó el aparato entre mis brazos y me dijo: "Astor, éste es el instrumento del tango, quiero que aprendas a tocarlo". Mi primera reacción fue quejarme. El tango era la música que él escuchaba casi todas las noches al volver del trabajo, y que a mí no me gustaba".
Tenía 16 años cuando su familia regresó a Argentina, y pronto trabajó regularmente en las mejores orquestas de tango, incluida la de Aníbal Troilo. En 1944, Piazzolla abandonó la orquesta de Troilo para formar su propio conjunto, la Orquesta del 46, e interpretar sus propias composiciones. Una sinfonía que compuso en 1954 para la Filarmónica de Buenos Aires le valió una beca para estudiar en París con Nadia Boulanger, quien le aconsejó que cultivara el tango como su verdadero modo de expresión. Lo hizo con creciente seguridad y originalidad a su regreso a Argentina al año siguiente. Formó el Octeto Buenos Aires y luego el Quinteto Nuevo Tango como vehículos para la interpretación de sus composiciones, trabajando en su propio club.
De los años 60 es La muerte del ángel (de una serie de piezas "angelicales"), una de las piezas distintivas con las que Piazzolla sacudió el conservador mundo del tango. "Nuevo tango = tango + tragedia + comedia + prostíbulo" era una ecuación que Piazzolla utilizaba para definir su nueva dirección. A ello podía añadirse una mayor sofisticación armónica -líneas cromáticas sobre cadenas de secuencias dominantes, muy parecidas a las formas barrocas de bajo rasante- y un escurridizo swing jazzístico.
- John Henken