Movimiento para sexteto de viento
De un vistazo
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Compuesto
1930
Sobre esta pieza
El único movimiento de un sexteto de viento nunca terminado es, en varios sentidos, un elemento atípico en la carrera de Britten, quizás debido a que fue escrito cuando un compositor de 16 años estaba en su último trimestre en la Gresham's School, justo antes de entrar en el Royal College of Music. En primer lugar, es la única composición que Britten escribió para un conjunto de vientos solistas, con un quinteto de vientos tradicional con un clarinete bajo adicional. En segundo lugar, y probablemente porque fue una pieza compuesta como estudiante, muestra a Britten explorando las ideas de Arnold Schoenberg y la Segunda Escuela de Viena. Britten utilizaría la atonalidad en sus composiciones, pero en obras posteriores -cuando definió mejor su propia perspectiva armónica- utilizó los elementos atonales para lograr un impacto especial en un paisaje sonoro mayoritariamente tonal.
Los estudiosos especulan con que quizá el joven Britten intentaba impresionar a sus mentores o que tal vez se trataba simplemente de parte de la exploración natural de un artista en formación que buscaba descubrir qué ideas le resultaban más cercanas en su camino hacia la maduración de su voz artística. Philip Reed, en sus notas para la grabación de 1995 de la obra para Hyperion Records, señala que es probable que Britten hubiera escuchado Mládí de Leoš Janáček ( compuesta para el mismo sexteto de instrumentos), que habría llegado a las tiendas de música inglesas unos años antes. Independientemente del origen de la influencia o del objetivo de Britten, el «Movimiento para sexteto de viento» muestra en su construcción una sofisticación superior a la que cabría esperar de alguien de su edad, lo que deja entrever al maestro de la orquestación en el que se convertiría. —Ricky O’Bannon