Selecciones de 44 dúos para dos violines (Nos. 18, 19, 22, 28, 27)
Sobre esta pieza
18. Marcha húngara
19. Un cuento de hadas
22. Danza del mosquito
28. Tristeza
27. Danza cojeando
Bartók escribió sus 44 dúos de violín como un conjunto de lecciones progresivas a petición de Erich Doflein, un profesor de violín alemán. Doflein publicó 32 de ellos en su libro de métodos al año siguiente, y el propio editor de Bartók sacó la edición completa en 1933, ordenada, como la mayoría de las obras didácticas, de menos a más difícil. El mismo Bartók sugirió posibles combinaciones de algunos de los dúos para conciertos. Bartók escribió que el propósito de los dúos era permitir "a los estudiantes, desde sus primeros años de estudio, tocar obras en las que se pueda encontrar la simplicidad natural de la música folclórica y sus características melódicas y rítmicas". Su comentario fue bastante cierto, en lo que se refiere a eso. Pero podría tomar algo de búsqueda y edición para encontrar esos rasgos melódicos y rítmicos. Bartók era un folclorista profesional, que había pasado años grabando música folclórica en zonas rurales (una hazaña nada despreciable con el voluminoso y primitivo equipo disponible hace 90 años) y transcribiendo las melodías con la mayor fidelidad y precisión posibles para su publicación. Todos menos dos de los 44 dúos (el Harvest Song, Nº 33, y el Ruthenian Kolomejka, Nº 35) se basan en melodías folclóricas reales. Pero Bartók el compositor no era Bartók el folclorista, y en estos dúos él reformuló y transformó las melodías originales, y les dio acompañamientos que cambiaron aún más su carácter. Hay mucho más de Bartók que del campo en el producto final. Por otro lado, Bartók se comporta como parte del proceso folclórico al menos de una manera: una vez que se completa el ajuste de la melodía, no desarrolla las melodías. Se presentan, se repiten y terminan, con cada dúo durando en promedio alrededor de un minuto. Pero hay una enorme variedad de una de estas miniaturas a la siguiente; desde la tenue ternura del Cuento de Hadas, a la ocupada energía de la Danza del Remolino Rumano, a la evocación de la Danza del Mosquito de la molesta persistencia del insecto, y la inevitable bofetada a ella. -Howard Posner